ZULOAGA, PARÍS, CASTILLA Y VICEVERSA

¿Imaginan a un joven pintor, de tan solo 19 años, llegando a París para jugárselo a todo o nada? Ignacio Zuloaga es el nombre de nuestro protagonista, desilusionado por la experiencia académica, llega a la capital francesa en 1889, entonces, capital mundial del arte moderno.

La experiencia parisina de Zuloaga es fundamental para entender su obra, su pintura está a medio camino entre la cultura francesa y la española. La Belle Époque nos ofrece una muestra de más de 90 obras de Zuloaga y de otros artistas como Picasso, Giovanni Boldoni o Emilie Bernard, pero no serán las únicas influencias, el pintor invirtió 50 francos en la compra de una pintura atribuida a El Greco, a partir de ese momento comenzó a reunir una colección de obras dedicando especial atención a los pintores españoles que más admiraba: Zurbarán, Velázquez o Goya.

En la sala Recoletos de la Fundación Mapfre se pueden contemplar “La Anunciación” y “San Francisco”, así como “Visión del Apocalipsis”, mi talón de Aquiles, comprada en Córdoba en 1905 y hoy perteneciente al Metropolitan Museum of Art.

Visión del Apocalipsis. El Greco

El recorrido asoma lo mismo a los acercamientos del pintor al simbolismo francés- sus retratos en París- que a esa España de curas y toreros, de enanas y alcaldes rurales, de galgos huesudos y de campos de Segovia y Ávila: El alcalde de Torquemada, Preparativos para la corrida, Mujeres en Sepúlveda, El enano Gregorio el botero… síntesis del Zuloaga español y del Zuloaga francés.

Mi padre y mi hermana en París, 1891. Zuloaga

La visita no dejará indiferente a nadie, grandes y pequeños, podrán disfrutar de un paseo por el París de aquella época bajo los lienzos de Ignacio Zuloaga con un amplio catálogo de actividades que no pasa desapercibido. Descubrir el arte y la historia a través de la pintura puede convertirse en una experiencia familiar de los más recomendable.

París marcó, de manera importante, la trayectoria del artista pero la musa ideal de Ignacio Zuloaga, su auténtica Galatea, fue el paisaje castellano. Una tierra que amó y acabó por provocarle frases como “Yo no quiero pintar más que en Castilla que es lo más hermoso de España”.

Como dijo Èmile Bernard, “Sus inicios fueron muy pobres, según ví yo mismo en Sevilla… pero en él valen todavía más el artista y el creyente que el hombre ejemplar. El artista no cree haber llegado a la cima. Se considera un estudiante, siempre en busca de la perfección, cuando es el mejor de nuestra época” .

Arte y Fotografía

ZULOAGA EN EL PARÍS DE LA BELLE ÉPOQUE. 1889-1914
Hasta el 7 de enero, 2018.
Lugar: Sala Fundación MAPFRE, Recoletos.
Ciclo de conferencias sobre Zuloaga
Actividades en familia 

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